Una mujer en el camino a ser socia: lo que aprendí sobre el sesgo, el género, y la necesidad de camb


Si tuviera que rastrear el momento en que me apasioné por la igualdad de género en el lugar de trabajo, probablemente sería cuando trabajaba en una firma de búsqueda de ejecutivos.


A los cinco años de mi mandato allí, estaba en condiciones de ser elegida para la asociación de la firma y esperaba poder contribuir a ese nivel. Un día, durante el proceso de selección, me llamaron a la oficina del socio principal, donde me dijo que había cierta preocupación de que yo, como madre de dos hijos, no podría mantener el ritmo de viaje esperado de los socios en una firma global. “No se preocupe”, dijo, “si las cosas no funcionan este año, siempre habrá el próximo”.


Pero hay tres problemas con eso:

  1. El año que viene todavía tendría dos hijos.

  2. Yo era una de las consultoras más ocupadas en la oficina y nunca había dudado en tomar un avión para ir a ver a un cliente.

  3. Un colega masculino, un compañero en todos los aspectos, no estaba siendo desafiado en su trayectoria profesional. Esto me pareció extraño, porque el era padre de tres hijos.

Salí de la reunión en un pánico. Luego me senté, documenté cinco años de viajes de negocios, y dos días después hice mi caso. Después de algunas deliberaciones a puertas cerradas, me hicieron socia.


Pero seguí pensando: ¿de dónde vino esta “preocupación”? ¿y por qué se aplica a mí, una madre de dos hijos, y no a mi colega, un padre de tres hijos? La respuesta, me di cuenta, es que las raíces de la desigualdad de género en el lugar de trabajo son profundas, están desactualizadas y a manudo, están ocultas o inconscientes. Y todos tenemos que desafiarlas.


Hoy en Canadá, las mujeres representan el 47% de la fuerza laboral y obtienen una mayor proporción de títulos universitarios que los hombres canadienses.


Sin embargo, de acuerdo con la revisión más reciente de las compañías que cotizan en TSX, las mujeres ocupan solo el 16% de los asientos de la junta en Canadá. Aún más aleccionador, el 31% de los emisores no tienen ninguna mujer en sus juntas.


Eso significa que muchas compañías revisadas por los Administradores de Valores de Canadá aún tienen una sala de juntas que se ve así:


El hecho es que las mujeres siguen estando subrepresentadas en los niveles de liderazgo en casi todos los sectores. Un informe reciente del Foro Económico Mundial encontró que el ritmo actual de cambio podría llevar otros 202 años para alcanzar la igualdad en el lugar de trabajo.


Debemos desafiar esto.

Porque promover la igualdad de género no solo es lo correcto, también es una estrategia comercial increíblemente inteligente.


Un gran cuerpo de investigación ahora muestra que los equipos con diversidad de género toman mejores decisiones, impulsan mayores niveles de innovación y son más productivos que los equipos homogéneos.


En pocas palabras, los equipos de género diverso impulsan mejores resultados de negocios.


Ahora las soluciones

Entonces, ¿cómo aceleramos el progreso para lograr el equilibrio de género?

Con el aumento de movimientos como #MeToo, #TimpesUp, #HeforShe, y muchos otros, la sociedad finalmente está escuchando a las voces de las mujeres que piden con urgencia justicia, respeto, e igualdad.


La igualdad de género está en las noticias y en las agendas de las empresas de todo el mundo. El cambio está sucediendo en formas que no hemos visto antes. El año pasado, participé con los CEOs de 16 inversionistas institucionales canadienses que representan más de $2 billones en activos, ya que prometieron su compromiso de promover la diversidad ge género en las juntas.

Dieciséis directores ejecutivos instruyeron a sus equipos de inversión para que examinen las juntas de administración y los equipos de administración de sus compañías de inversiones de cartera.


Esa es una gran acción.

Pero la única forma de mantener este impulso es que todos nosotros practiquemos acciones significativas para promover la igualdad de género en el lugar de trabajo.


Hay muchas maneras de hacer esto, pero aquí hay solo dos:

En primer lugar, involucrar a los hombres. Los hombres dirigen el 95% de las empresas del mundo. Las cosas solo cambiarán en la búsqueda de la igualdad de género si comprometemos a estos hombres con poder, y a los que están detrás de ellos. Como ejemplo, mi consejo asesor en Catalyst está comprometido de algunos de los CEOs más influyentes de Canadá, hombres y mujeres, que me sorprenden y deleitan cada día con su compromiso a nuestra misión de promover a las mujeres en el lugar de trabajo.


Cuando me desafiaron públicamente el año pasado acerca de las “ópticas” de tener un Presidente masculino de mi junta directiva, rechacé con fuerza. Lo que dije fue esto: el hecho de que yo, una mujer líder fuerte, pueda alentar a un hombre con poder a que se apoye hombro con hombro conmigo y que reconozca que el desequilibrio de género en la sociedad es tanto su problema como el mío, es una gran victoria.


Este tipo de liderazgo conjunto cambia la conversación y es un factor crítico para cambiar el juego. Porque este no en un problema de mujeres. Es un problema de la sociedad.


En segundo lugar, patrocina a una mujer. El verdadero patrocinio requiere que use su influencia para ayudar a una protegida a obtener asignaciones, promociones, y oportunidades de desarrollo de alta visibilidad. Significa llegar a su organización, identificar el talento, y elevarlo, tal vez sea la forma más concreta y practica de demonstrar su compromiso de ayudar a las mujeres a tener éxito. Tómese el tiempo para patrocinar a una mujer líder emergente y anime a otros a hacer lo mismo.


A pesar de mis propias experiencias en el camino de convertirme en socia y de un ritmo de cambio a veces frustrantemente lento, tengo muchas esperanzas.


Estamos en medio de un movimiento cultural extraordinario. Es poderoso y está aquí para quedarse. El activismo global que estamos presenciando, el trastorno que estamos viendo, no va a desaparecer. El mensaje que se escucha en todo el mundo es el siguiente: “los derechos de la mujer son derechos humanos”.

Ahora, más que nunca, tenemos una gran oportunidad para avanzar en el progreso de las mujeres en la búsqueda de la igualdad de género. Para motivar y unir a colegas, lugares de trabajo e industrias tienen que pensar en ser inclusivos con respecto al género.


Sigamos todos presionando para avanzar.


Articulo publicado por: Catalyst

Autora: Tanya van Biesen

Traducido por: WomenforWomen Ecuador

Link de el artículo: https://bit.ly/2LKFgMn

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